miércoles, 2 de agosto de 2023

03. JESÚS ERA AMIGO DE TODOS LOS SERES HUMANOS.

Y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último (Hebreos 10:9).

La dignidad de Cristo como Maestro divino era de un orden superior a la de los sacerdotes y gobernantes.

 Era diferente de toda la pompa mundana, pues era divina. Hacía caso omiso a toda ostentación mundanal, y mostraba que consideraba los niveles sociales, fijados por la opulencia y el rango, como enteramente sin valor.

Él había descendido... de su alto puesto de comando para traer a los seres humanos el poder de llegar a ser hijos de Dios; y el rango terrenal no tenía el más mínimo valor para El.

Podría haber traído consigo a diez mil ángeles si le hubieran podido ayudar en la obra de redimir a la raza caída.

Cristo dejó de lado los hogares de los ricos, las cortes de la realeza, los renombrados centros de educación, y se estableció en un hogar humilde y despreciado de Nazaret.

Su vida, desde el principio hasta el fin fue de humildad y modestia.

La pobreza llegó a ser sagrada por su vida de pobreza.

No quiso asumir una actitud de formalidad que hubiera impedido a los hombres y mujeres de condición más modesta de venir a su presencia y escuchar sus enseñanzas...

Ningún maestro honró de esa manera al hombre como lo hizo Jesucristo.

Era conocido como amigo de publicanos y pecadores. Se mezclaba con todas las clases y sembraba la verdad en el mundo.

En el mercado y la sinagoga proclamó su mensaje. Aliviaba toda suerte de sufrimiento, tanto físico como espiritual.

Sembraba junto a todas las aguas la simiente de la verdad.

Su único deseo era que todos pudieran tener salud espiritual y física.

Era el amigo de todo ser humano. ¿No se había comprometido a traer vida y luz a todos los que le recibieran? ¿No se había comprometido a darles poder para llegar a ser hijos de Dios?

Se entregó total y completamente a la obra de salvar almas...

Mientras andaba "haciendo bienes", la experiencia de cada día era una entrega de su vida. Sólo de una manera podía sostenerse esa vida. Jesús vivía en total dependencia de Dios y en comunión con El.

Los hombres acuden de vez en cuando al lugar secreto del Altísimo, a la sombra del Omnipotente; permanecen allí por un tiempo, y los resultados se manifiestan en buenas obras; luego falla su fe, y se interrumpe la comunión, y la obra de la vida se arruina.

Pero la vida de Jesús fue de constante confianza, sostenida por una comunión continua; y su servicio para el cielo y la tierra no vio fracasos ni vacilaciones.

Como hombre suplicaba al trono de Dios, hasta que su humanidad se cargaba con la corriente celestial que conectaba la humanidad con la divinidad. Recibía vida de Dios y la impartía a los hombres.

 -Signs of the Times, 7 de junio de 1905. RJ220/EGW/MHP 221

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=-7DbR5M-wKI&list=PLtrFh-HO7ogB76sYN7DCjayfXOcZf-su7&index=2&pp=sAQB

02. ¿QUIEN ES MI PRÓJIMO?

¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo. (Lucas 10:36, 37).

Cualquier ser humano que necesita nuestra simpatía y nuestros buenos servicios es nuestro prójimo.

Los dolientes e indigentes de todas clases son nuestros prójimos; y cuando llegamos a conocer sus necesidades, es nuestro deber aliviarlas en cuanto sea posible. -Testimonies, t.4, págs. 226, 227.

Quien ama a Dios no sólo amará a sus prójimos, sino considerará con tierna compasión a las criaturas que Dios hizo. Cuando el Espíritu de Dios está en el hombre, lo conduce a aliviar el dolor en vez de producirlo.

Luego de exponer la indiferencia y el desprecio del sacerdote y del levita hacia su conciudadano, Jesús presentó al buen samaritano.

Viajaba por ese camino y cuando vio al sufriente tuvo compasión de él; porque era un hacedor de la ley.

Este fue un incidente real y todos sabían que había ocurrido exactamente de ese modo.

Cristo... preguntó cuál de los viajeros había sido el prójimo del que había caído en manos de ladrones... El samaritano, miembro de un pueblo despreciado, cuidó a su hermano sufriente y no pasó de largo.

Trató a su prójimo como deseaba ser tratado en condiciones semejantes.

Mediante esa parábola se estableció para siempre el deber del hombre para con su vecino.

Debemos atender todo caso de sufrimiento y considerarnos como los agentes de Dios para aliviar a los necesitados hasta el máximo de nuestras posibilidades. Hemos de ser obreros junto con Dios.

Hay quienes manifiestan gran afecto a sus familiares, a sus amigos y favoritos, pero no son considerados y bondadosos con los que necesitan tierna simpatía, los que necesitan bondad y amor.

Con corazones sinceros preguntémonos: ¿Quién es mi prójimo?

Nuestros prójimos no son sólo nuestros asociados y amigos especiales, no son sencillamente los que pertenecen a nuestra iglesia, o los que piensan como nosotros.

Nuestro prójimo es toda la familia humana. Hemos de hacer bien a todos los hombres, especialmente a los que son "de la familia de la fe". Hemos de demostrar al mundo qué significa cumplir la ley de Dios. -RH 1/01/1895.

Acércate a tus vecinos, uno por uno, hasta que sus corazones sean entibiados por tu interés y amor abnegados.

Simpatiza con ellos, ora por ellos, busca oportunidades para hacerles bien, y en cuanto puedas, reúne a algunos para abrir la Palabra de Dios ante sus mentes entenebrecidas.

Vela como quien ha de rendir cuenta de las almas de los hombres, y aprovecha los privilegios que Dios te da de trabajar con Él en su viña.

-Review and Herald, 13 de marzo de 1888. RJ221/EGW/MHP 222

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=D0su_-z1D-k&list=PLtrFh-HO7ogB76sYN7DCjayfXOcZf-su7&index=3&pp=sAQB