martes, 21 de febrero de 2012

VII LA ADOLESCENCIA Y LA JUVENTUD 31. “Problemas De Los Jóvenes”


Los jóvenes son receptivos y tienen esperanzas.
El Señor pide que jóvenes y señoritas entren en su servicio. Los jóvenes son receptivos, fuertes, ardientes y esperanzados. Una vez que hayan gustado la bendición del sacrificio propio, no estarán satisfechas a menos que estén aprendiendo constantemente del gran Maestro. El Señor abrirá caminos ante los que quieran responder a su llamado. -Ec 457 (1900).

Los jóvenes deben elegir el destino de su vida.
Cada joven determina la historia de su vida por los pensamientos y sentimientos acariciados en sus primeros años. Los hábitos correctos, virtuosos y viriles, formados en la juventud, se convertirán en parte del carácter y, por regla general, señalarán el curso del individuo por toda la vida. Los jóvenes pueden convertirse en depravados o virtuosos a elección propia. Tanto pueden llegar a distinguirse por hechos dignos y nobles como por grandes crímenes y maldad. -ST, 11 de oct. de 1910; CN 181.

La enseñanza que produce debilidad mental y moral.
En el caso de que no se les enseñe a los jóvenes a pensar debidamente y actuar por su cuenta, en la medida en que lo permita su capacidad e inclinación mental, a fin de que por este medio pueda desarrollarse su pensamiento, su sentido de respeto propio, y su confianza en su propia capacidad de obrar, el adiestramiento severo producirá siempre una clase de seres débiles en fuerza mental y moral. Y cuando se hallen en el mundo para actuar por su cuenta, revelarán el hecho de que fueron adiestrados como los animales, y no educados. Su voluntad, en vez de ser guiada, fue forzada a someterse por la dura disciplina de padres y maestros. -1JT 316 (1872).

Debe educarse la mente para que gobierne la vida.
Los niños tienen una voluntad inteligente, que debe ser dirigida para que controle todas sus facultades. Los animales necesitan ser adiestrados, porque no tienen razón de intelecto. Pero a la mente humana se le debe enseñar el dominio propio. Debe educársela para que rija al ser humano, mientras que los animales son controlados por un amo, y se les enseña a someterse a él. El amo es mente, juicio y voluntad para la bestia. Un niño puede educarse de tal manera que no tenga voluntad propia, como el animal. Aun su individualidad puede fundirse con la de aquel que dirige su adiestramiento; para todos los fines y propósitos, su voluntad está sometida a la voluntad del maestro.

Los niños así educados serán siempre deficientes en energía moral y responsabilidad individual. No se les ha enseñado a obrar y por la razón y los buenos principios; sus voluntades han sido controladas por otros y su mente no ha sido despertada para que se expanda y fortalezca por el ejercicio. Sus temperamentos peculiares y capacidades mentales, no han sido dirigidos ni disciplinados para ejercer facultades más poderosas cuando lo necesiten. Los maestros no deben detenerse allí, sino que deben dar atención especial al cultivo de las facultades más débiles, a fin de que se cumplan todos los deberes, y se las desarrolle de un grado de fuerza a otro a fin de que la mente alcance las debidas proporciones. -1JT 315 (1872).

Muchos son incapaces de pensar por sí mismos.
En muchas familias, los niños parecen bien educados, mientras están bajo la disciplina y el adiestramiento, pero cuando el sistema que los sujetó a reglas fijas se quebranta, parecen incapaces de pensar, actuar y decidir por su cuenta. Estos niño han estado durante tanto tiempo bajo una regla férrea sin que se les permitiera pensar o actuar por su cuenta en lo que les correspondía, que no tienen confianza en sí mismos para obrar de acuerdo con su propio juicio u opinión.

Y cuando se apartan de sus padres para actuar por su cuenta, el juicio ajeno los conduce en dirección equivocada. No tienen estabilidad de carácter. No se les ha hecho depender de su propio juicio a medida que era posible, y por lo tanto su mente no se ha desarrollado ni fortalecido debidamente. Han estado durante tanto tiempo absolutamente controlados por sus padres, que fían completamente en ellos; sus padres son para ellos mente y juicio. -1JT 315, 316 (1872).

Los resultados del control mediante la fuerza o el temor.
Aquellos padres y maestros que se jactan de ejercer el dominio completo de la mente y la voluntad de los niños que están bajo su cuidado, dejarían de jactarse si pudiesen ver la vida futura de los niños así dominados por la fuerza o el temor. Carecen casi completamente de preparación para compartir las severas responsabilidades de la vida. Cuando estos jóvenes ya no estén bajo el cuidado de sus padres y maestros, y estén obligados a pensar y actuar por su cuenta, es casi seguro que seguirán una conducta errónea y cederán al poder de la tentación. No tienen éxito en esta vida; y se advierten las mismas deficiencias en su vida religiosa. -1JT 316, 317 (1872).

La disciplina que estimula y fortalece.
Después de la disciplina del hogar y la escuela, todos tienen que hacer frente a la severa disciplina de la vida. La forma de hacerlo sabiamente constituye una lección que debería explicarse a todo niño y joven. Es cierto que Dios nos ama, que obra para nuestra felicidad y que si siempre se hubiese obedecido su ley nunca habríamos conocido el sufrimiento; y no menos cierto es que, en este mundo, toda vida tiene que sobrellevar sufrimientos, penas y preocupaciones como resultado del pecado. Podemos hacer a los niños y jóvenes un bien duradero si les enseñamos a afrontar valerosamente esas penas y preocupaciones. Aunque les debemos manifestar simpatía, jamás debería ser de tal suerte que los induzca a compadecerse de sí mismos. Por el contrario, necesitan algo que estimule y fortalezca, y no que debilite. -Ed 295 (1903).

La reacción a las reglas rigurosas.
No introduzca ni una sola partícula de aspereza en su disciplina. No establezca prohibiciones rígidas para los jóvenes. Son estas reglas y prohibiciones rigurosas las que a veces los llevan a sentir que deben hacer las cosas que precisamente se les indica que no deben hacer y las harán. Cuando advierta o reprenda a los jóvenes, hágalo como quien tiene un interés especial en ellos. Que ellos vean que usted tiene un deseo ferviente de que logren un buen registro en los libros del cielo. -MM 180 (1902).

Es difícil para los jóvenes llevar cargas.
Los jóvenes pueden ejercer una poderosa influencia si renuncian a su orgullo y egoísmo y se dedican a Dios; pero en general no quieren llevar cargas por otros. Ellos mismos deben ser llevados por otros. Ha llegado el tiempo en que Dios demanda un cambio en este aspecto. El llama a jóvenes y adultos a ser celosos y a arrepentirse. Si continúan en el estado de tibieza, los vomitará de su boca. Dice el Testigo fiel: "Yo conozco tus obras". Joven, señorita, tus obras son conocidas, sean buenas o malas. ¿Eres rico en buenas obran? Jesús se acerca a ti como un consejero: "Yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas" (Apoc. 3: 18).-1T 485 (1867).

Los pensamientos llegan a ser hábitos.
Debemos sentir siempre el poder ennoblecedor de los pensamientos puros.
La única seguridad para el alma consiste en pensar bien, pues acerca del hombre se nos dice: "Cual es su pensamiento en su alma, tal es él" (Proverbios 23: 7). El poder del dominio propio se acrecienta con el ejercicio. Lo que al principio perece difícil, se vuelve fácil con la práctica, hasta que los buenos pensamientos y acciones llegan a ser habituales. Si queremos podemos apartarnos de todo lo vulgar y degradante y elevarnos hasta un alto nivel, donde gozaremos del respeto de los hombres y del amor de Dios. -MC 392 (1905).

Ejemplos tristes de la historia.
El carácter de Napoleón Bonaparte recibió una gran influencia por su educación infantil. Algunos instructores desacertados inspiraron en él el amor a la conquista formando ejércitos simulados de los cuales él era el comandante. Así se estableció el fundamento de su carrera de lucha y efusión de sangre. Si el mismo cuidado y esfuerzo se hubieran empleado para hacer de él un buen hombre, infundiendo en su joven corazón el espíritu del Evangelio, cuán ampliamente diferente habría sido su historia.

Se dice que el escéptico Hume fue un concienzudo creyente de la Palabra de Dios en sus primeros años. Pertenecía a una sociedad de debates, y allí se lo nombró para que presentara argumentos a favor de la incredulidad. Estudió con fervor y perseverancia, y su aguda y activa mente quedó impregnada con la sofistería del escepticismo. Antes de mucho, llegó al punto de creer sus enseñanzas engañosas, y toda su vida posterior llevó el oscuro sello de la incredulidad. -ST, 11 de oct. de 1910; CN 180, 181.

La influencia de la lectura.*
Muchos jóvenes anhelan tener libros. Leen cualquier cosa que pueden obtener. Apelo a los padres de los tales niños para que controlen su deseo de lectura. No permitan que sobre sus mesas haya revistas y diarios que contentan historias de amor. Deben reemplazarlas con libros que ayuden a los jóvenes a incluir en el edificio de su carácter el mejor material: el amor y el temor de Dios, el conocimiento de Cristo. Estimulad a vuestros hijos a almacenar valiosos conocimientos en la mente, a que lo bueno ocupe su alma, controle sus facultades, no dejando lugar para pensamientos bajos y degradantes. Reprimid el deseo de leer cosas que no proporcionan buen alimento a la mente. El dinero gastado en revistas de cuentos puede parecer poco, pero es demasiado para lo que ofrece tantas cosas que extravían y da tan poco bien en recompensa. Los que están en el servicio de Dios no deben gastar tiempo ni dinero en lecturas sin provecho. -CM 126 (ed PP); 102, 103 (ed ACES) (1913).

La mente se iguala a las cosas que contempla.
El entendimiento se iguala a las cosas con las cuales se familiariza. Si todos hicieran de la Biblia* su estudio, veríamos a las personas más desarrollados, capaces de pensar con mayor profundidad, y que mostrarían un mayor grado de inteligencia que la que les podría proporcionar meramente el estudio más esforzado de las ciencias y las historias del mundo. La Biblia da al investigador sincero una disciplina mental avanzada, y sale de la contemplación de las cosas divinas con sus facultades enriquecidas; el yo es humillado, mientras Dios y su verdad revelada son exaltados.- RH, 21 de agosto de 1888; FE 130.

El valor de la experiencia religiosa personal.
Dios debería ser el objeto más elevado de nuestros pensamientos. Meditar en El y conversar con El eleva el alma y aviva los afectos. El descuido de la meditación y la oración resultará seguramente en la declinación de los intereses religiosos. Entonces se verán el descuido y la pereza. La religión no es meramente una emoción, un sentimiento. Es un principio que está entretejido con todos los deberes y actividades de la vida diaria. No se considerará nada ni se emprenderá cosa alguna que impida que este principio nos acompañe. Para retener la religión pura y sin mancha, es necesario ser obreros que perseveren en sus esfuerzos. Tenemos que hacer algo por nosotros mismos. Ningún otro puede hacer nuestro trabajo. Nadie sino nosotros mismos puede obrar su salvación con temor y temblor. Este es precisamente el trabajo que el Señor nos ha dejado para hacer. -2T 505, 506 (1870).

Los jóvenes necesitan la disciplina del trabajo.
Y ahora, como en los tiempos de Israel, cada joven debe recibir instrucción sobre los deberes de la vida práctica. Cada uno debe adquirir el conocimiento de algún ramo del trabajo manual, por el cual, en caso de necesidad, podrá ganarse la vida. Esto es indispensable, no sólo como protección contra las vicisitudes de la vida, sino también a causa de la influencia que ejercerá en el desarrollo físico, mental y moral. Aunque hubiese seguridad de que uno no habría de depender del trabajo manual para mantenerse, debiera sin embargo aprender a trabajar. Sin ejercicio físico nadie puede tener una constitución sana ni una salud vigorosa, y la disciplina del trabajo bien regulado no es menos esencial para desarrollar una inteligencia fuerte y activa y un carácter noble. PP 650, 651 (1890).

El ocio es pecado.
La idea de que la ignorancia de un trabajo útil es una característica esencial de un verdadero caballero o una verdadera dama es contraria al propósito de Dios en la creación del hombre. El ocio es un pecado, y la ignorancia de los deberes comunes de la vida es el resultado de la insensatez, que la vida posterior dará abundantes ocasiones de lamentar. -ST, 29 de junio de 1882; FE 75.

No debe descuidarse la educación en los deberes domésticos.
En la infancia y la juventud, deben combinarse la educación práctica y la literaria. Se debe enseñar a los niños a tomar parte en los deberes domésticos. Debe instruírseles acerca de cómo ayudar a sus padres en las cosas pequeñas que pueden hacer. Su mente debe aprender a pensar, y deben ejercitar su memoria para recordar el trabajo que se les haya asignado; y al adquirir hábitos que los hagan útiles en el hogar, se están educando en los deberes prácticos apropiados a su edad. Si a los niños se les imparte la debida preparación en el hogar, no se les encontrará en las calles asimilando la educación azarosa que muchos reciben. Los padres que aman a sus hijos de una manera sensata, no les permitirán desarrollarse con hábitos de pereza y en la ignorancia de cómo se realizan los deberes domésticos. -CM 141 (ed PP); 115 (ed ACES) (1913).

Lo que cada mujer debería saber.
Muchas damas, tenidas por muy educadas, que se graduaron con honores de alguna institución de enseñanza, son vergonzosamente ignorantes de los deberes prácticos de la vida. Están desprovistas de las cualidades necesarias para el manejo adecuado de la familia, esencial para su felicidad. Pueden hablar de la elevada esfera de la mujer y de sus derechos, y sin embargo ellas mismas quedan muy por debajo de la verdadera esfera de la mujer. Toda hija de Eva tiene el derecho de poseer un completo conocimiento de los deberes domésticos, de recibir educación en cada departamento del trabajo del hogar. Cada señorita debería ser educada de modo tal que, si fuera llamada  a ser esposa y madre, pudiera gobernar su dominio como una reina. Debería ser plenamente competente para guiar e instruir a sus hijos. . .

Tiene el derecho y privilegio de comprender el mecanismo del cuerpo humano y los principios de la higiene, los temas de la dieta y del vestido, al trabajo y de la recreación, e innumerables otros temas que conciernen íntimamente al bienestar de su familia. Tiene el derecho de obtener el conocimiento de los mejores métodos para tratar las enfermedades que pueda cuidar de sus niños en la postración, en lugar de dejar a sus preciosos tesoros en las manos de enfermeras y médicos extraños. -ST, 29 de junio e 1882; FE 75.

Cuando las mujeres dejaron de ejercitar la mente.
Las mujeres que profesan piedad generalmente dejan de adiestrar la mente. La dejan sin control, para que vaya donde ella quiera. Esto es un gran error. Muchas no parecen tener poder mental. No han educado su mente para pensar; y porque no lo han hecho, suponen que no pueden hacerlo. Se necesitan la meditación y la oración para crecer en la gracia. No hay mayor estabilidad entre las mujeres porque hay muy poco cultivo de la mente, muy poca reflexión. Dejan la mente en un estado de inactividad y se apoyan en otros para la tarea del cerebro, para hacer planes, para pensar y recordar por ellas, y de esa manera se vuelven cada más ineficientes. Algunas necesitan disciplinar la mente por el ejercicio. Deberían obligarse a pensar. Mientras dependen de otros para que piensen por ellas, para que les resuelvan sus dificultades y rehusan cargar su mente con pensamientos, continuará su incapacidad de recordar, de mirar hacia adelante y de discernir. Cada persona debe hacer esfuerzos para educar su mente. -2T 187, 188 (1868).

La forma de vestir de una mujer es un indicador de su mente.
La ropa es un indicador de la mente y del corazón. Lo que se pone exteriormente es un signo de lo que hay interiormente. No se requiere capacidad intelectual ni una mente cultivada para vestirse en forma exagerada. El mismo hecho de que la mujer puede poner sobre su cuerpo tal cantidad de artículos de vestir innecesarios muestra que no pueden tener tiempo para cultivar su intelecto y almacenar en su mente conocimientos útiles.- Ms 76, 1900.

La necesidad de pureza de pensamiento y acción.
Os insto sobre la necesidad de la pureza en todo pensamiento, en toda palabra y en toda acción. Tenemos una responsabilidad individual ante Dios, una obra individual que nadie puede hacer por nosotros. Consiste en hacer al mundo mejor por el precepto, el esfuerzo personal y el ejemplo. Aun cuando debemos cultivar la sociabilidad, no lo hagamos meramente por diversión, sino con un propósito. Hay almas que salvar. -RH, 10 de nov. de 1885; Ev 361.

La masturbación rebaja la mente.*
Algunos niños comienzan la práctica de la contaminación propia [masturbación] en su infancia; y al aumentar su edad las pasiones lujuriosas crecen con su crecimiento y se fortalecen con su fuerza. Sus mentes no descansan. Las niñas desean la compañía de los varones, y los varones la de las niñas. Su conducta no es reservada y modesta. Son atrevidos y osados, y se tornan libertades indecentes. El hábito de la masturbación ha rebajado sus mentes y manchado sus almas. Los pensamientos viles, y la lectura de novelas, historias de amor, y libros bajos excitan su imaginación, y satisfacen sus mentes depravadas.

No les gusta el trabajo, y cuándo tienen que hacerlo se quejan de cansancio; les duele la espalda, les duele la cabeza. ¿No hay motivo suficiente para esto? ¿Están cansados por causa del trabajo? ¡No, no! Sin embargo sus padres complacen a estos niños por sus quejas y los liberan del trabajo  y la responsabilidad. Esto es lo peor que podrían hacerles. De este modo les quitan casi la única barrera que impide que Satanás tenga libre acceso a sus mentes debilitadas. El trabajo útil en alguna medida sería una salvaguardia contra el decidido control que sobre ellos quiere ejercer Satanás. -2T 481 (1870).

Los jóvenes usarán su energía.
En nuestras iglesias, se necesitan los talentos juveniles, bien organizados y preparados. Los jóvenes harán algo con sus rebosantes energías. A menos que estas energías estén encauzadas debidamente, los jóvenes las emplearán de alguna manera que perjudicará su propia espiritualidad, y resultará para daño de aquellos con quienes se asocien. -OE 223 (1915).

Los jóvenes necesitan actividad.
Por naturaleza los jóvenes desean actividad, y si no encuentran una salida legítima para las energías reprimidas después de estar confinados en el aula, se vuelven inquietos e impacientes por el control, y así son impulsados a ocuparse de deportes rudos e indignos de un hombre que son la desgracia de muchas escuelas y colegios, y aun caen en prácticas de verdadera disipación. Muchos de los jóvenes que eran inocentes cuando salieron de sus hogares fueron corrompidos por aquellos con quienes se asociaron en la escuela. ST, 29 de junio de 1892; FE 72.

Responden a las sugerencias.
Ninguna recreación que sea útil únicamente para ellos dará por resultado una bendición tan grande para los niños y jóvenes como la que los induzca a ser útiles a los demás. Los jóvenes, que por naturaleza son entusiastas e impresionables, responden rápidamente a la insinuación. Al hacer planes para el cultivo de las plantas, el maestro debería esforzarse por despertar interés en el embellecimiento de la propiedad escolar y del aula. El beneficio será doble. Los alumnos, por una parte, no van a destruir ni malograr lo que ellos mismos están tratando  de embellecer, y por otra se estimularán el refinamiento del gusto, el amor al orden y el hábito de ser cuidadoso. El espíritu de compañerismo y cooperación que se desarrolla de esta manera será, además, una bendición duradera para los alumnos. -Ed 212, 213 (1903).

Algunas veces no ven a Dios como un Padre amante.
Los jóvenes generalmente se conducen como si las preciosas horas del tiempo de gracia, mientras dura la misericordia, fueran un tiempo de vacaciones grandioso y que fueron puestos en este mundo meramente para divertirse, para complacerse con una actividad excitante tras otra. Satanás ha estado haciendo esfuerzos especiales para conducirlos a encontrar la felicidad en las diversiones mundanas y justificarse a sí mismos tratando de demostrar que estas diversiones son inocentes, inofensivas, y aun importantes para la salud. Algunos médicos han dado la impresión de que la espiritualidad y la devoción a Dios son perjudiciales para la salud. Esto conviene al adversario de las almas. -1T 501 (1867).

La imaginación enferma desfigura a Dios.
Hay personas con imaginación enferma que no representan correctamente la religión de Cristo; las tales no tienen la religión pura de la Biblia. Algunos se azotan toda la vida por causa de sus pecados; todo lo que pueden ver es a un ofendido Dios de justicia. No ven a Cristo y su poder redentor mediante los méritos de su sangre. Los tales no tienen fe. Esta clase está formada generalmente por los que no tienen mentes bien equilibradas. Por medio de la enfermedad transmitida por sus padres y de una educación errónea en su juventud, han contraído hábitos equivocados que dañan su constitución física y su cerebro, enfermando sus órganos morales e impidiéndoles pensar y actuar en forma racional en todos los puntos. No tienen mentes bien equilibradas. La piedad y la justicia no destruyen la salud, sino son sanidad para el cuerpo y fuerza para el alma. -1T 501, 502 (1867).

Necesidad de moderación.
Obrad siempre movidos por buenos principios, y nunca por impulso. Moderad la impetuosidad natural de vuestro ser con mansedumbre y dulzura. No deis lugar a la liviandad ni a la frivolidad. No broten chistes vulgares de vuestros labios ni siquiera deis rienda suelta a vuestros pensamientos. Deben ser contenidos y sometidos a la obediencia de Cristo. Consagradlos siempre a cosas santas. De este modo, mediante la gracia de Cristo, serán puros y sinceros. -MC 391, 392 (1905).

Mantener el sentimentalismo fuera de la vida.
Usted está ahora en su vida de estudiante; ocupe su mente en temas espirituales. Mantenga todo sentimentalismo fuera de su vida. Dése una vigilante educación propia y ejerza dominio propio. Usted está ahora en la etapa formativa de su carácter y no debe considerar nada como trivial o sin importancia si disminuye sus intereses más elevados y santos, su eficiencia en la preparación para hacer la obra que Dios le ha asignado. Conserve siempre la sencillez en sus actos pero establezca una norma alta para la armoniosa manifestación y el mejoramiento de sus facultades mentales. Decídase a corregir cada falta. Las tendencias hereditarias pueden ser vencidas y los arranques rápidos y violentos de su genio pueden ser tan cambiados que esas manifestaciones, por la gracia de Cristo, serán totalmente superadas. Individualmente hemos de considerar que estamos en el taller de Dios.-Carta 23, 1893.

Afrontar la necesidad de consejo.
No se debe dejar a los jóvenes que piensen y actúen independientemente del juicio de sus padres y maestros. Debe enseñárseles a los niños a respetar el juicio experimentado y a ser guiados por sus padres y maestros. Se les debe educar de tal manera que sus mentes están unidas con las de sus padres y maestros, y se los ha de instruir para que comprendan lo conveniente que es escuchar sus consejos. Entonces, cuando se aparten de la mano guiadora de sus padres y maestros, su carácter no será como el junco que tiembla al viento. -1JT 316 (1872).

Se espera el mayor desarrollo posible.
El Señor desea que obtengamos toda la educación posible, con el objeto de impartir nuestro conocimiento a otros. Nadie puede saber dónde o cómo ha de ser llamado a trabajar o hablar en favor de Dios. Sólo nuestro Padre celestial ve lo que puede hacer de los hombres. Hay ante nosotros posibilidades que nuestra débil fe no discierne. Nuestra mente debiera ser enseñada en forma tal que, si fuere necesario, podamos presentar las verdades de la Palabra de Dios ante las más altas autoridades terrenales y de un modo que glorifique su nombre. No deberíamos descuidar ni una sola oportunidad de prepararnos intelectualmente para trabajar por Dios.- PVGM 268, 269 (ed PP); 233 (ed ACES) (1900).

La mente siempre activa.
La mente nunca cesará de estar activa. Está expuesta a influencias buenas o malas. Como el rostro humano queda estampado, por el rayo del sol, sobre la placa pulida del artista, así quedan grabados los pensamientos y las impresiones en la mente del niño, y son casi imborrables, sean estas impresiones terrenales, o morales y religiosas. La mente es más susceptible cuando la razón está despertando; de modo que las primeras lecciones son de gran importancia. Estas tienen una influencia poderosa en la formación del carácter. Si son de la índole debida, y si, a medida que el niño progresa en años se le continúan impartiendo con paciente perseverancia, el destino terrenal quedará amoldado para el bien. Esta es la palabra del Señor: "Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él" (Proverbios 22: 6).-CM 134, 135 (ed PP); 110 (ed ACES) (cl897).

La juventud es el tiempo de oportunidad.
"Los corazones de los jóvenes son ahora como cera impresionable, y usted puede conducirlos a admirar el carácter cristiano; pero en  unos pocos años la cera puede llegar a ser como el granito". -RH, 21 de febrero de 1878; FE 51. 

Es en la juventud cuando los afectos son más ardientes, la memoria más receptiva y el corazón más susceptible a las impresiones divinas; y es durante la juventud cuando las facultades mentales y físicas debieran ser dedicadas a la tarea a fin de que puedan hacerse grandes progresos teniendo en cuenta a la vez el mundo actual y el venidero.
 -YI, 25 de oct. de 1894; HHD 80. 


(Mente, Carácter y Personalidad 1 de E.G. de White)

(VI) EL EGOÍSMO Y EL RESPETO PROPIO 30. “Egoísmo y Egocentrismo”


Por naturaleza somos egocéntricos.
Por naturaleza somos egoístas y tercos. Pero si aprendemos las lecciones que Cristo desea darnos, nos haremos partícipes de su naturaleza, y de entonces en adelante viviremos su vida. El ejemplo admirable de Cristo, la incomparable ternura con que compartía los sentimientos de los demás, llorando con los que lloraban, regocijándose con los que se regocijaban, deben ejercer honda influencia en el carácter de que le siguen con sinceridad. Con palabras y actos bondadosos tratarán de allanar el camino para los pies cansados. -MC 115 (1905).

El egoísmo reduce el intelecto.
El interés egoísta siempre debe mantenerse subordinado; porque si se le deja lugar para actuar, llega a ser un poder dominante que reduce el intelecto, endurece el corazón, y debilita el poder moral. Luego viene la desilusión. El hombre se ha divorciado de Dios y se ha entregado a prácticas indignas. No puede ser feliz, porque no puede respetarse a sí mismo. Se ha rebajado en su propia estima. Es un fracaso intelectual.- Ms 21, 1899.

El egoísmo es la causa de la culpabilidad humana.
El egoísmo es la falta de humildad como la de Cristo, y su existencia  es la ruina de la felicidad humana, la causa de la culpabilidad humana, y conduce a los que la abrigan al naufragio de la fe. -Carta 28, 1888.

Confunde los sentidos.
Hoy, así como en los días de Cristo, Satanás domina la mente de muchos. ¡Ojalá que su obra terrible pudiera ser discernida y resistida! El egoísmo ha pervertido los principios, ha confundido los sentidos y nublado el juicio. Parece tan extraño que a pesar de toda la luz que irradia de la bendita Palabra de Dios se sostengan ideas tan extrañas y haya tal abandono del espíritu y los procedimientos de la verdad. El deseo de obtener sueldos elevados, que lleva a la determinación de privar a otros de los derechos que Dios les concedió, tiene su origen en la mente de Satanás; y al obedecer la voluntad de él y al seguir sus métodos, los hombres se colocan bajo su bandera. Poco puede confiarse en aquellos que han sido atrapados en esta trampa, a menos que se conviertan cabalmente y sean renovados, porque han sido leudados por principios erróneos cuyo efecto deletéreo no pudieron percibir.-TM 392, 393 (1896).

Hable menos del yo (consejo a una persona dominante y dictatorial).
Permita que su corazón sea enternecido y suavizado bajo la influencia divina del Espíritu de Dios. Usted no debería hablar tanto acerca de sí mismo, porque esto no fortalecerá a nadie. Usted no debería hacer de sí mismo el centro e imaginar que debe cuidarse constantemente y conducir a otros a preocuparse por usted. Quite su mente de sí mismo y póngala en un cauce más saludable. Hable de Jesús, y abandone el yo; permita que el yo se sumerja en Cristo, y que el lenguaje de su corazón sea: "Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí" (Gál. 2: 20). Jesús será para usted un auxilio presente en todo tiempo de necesidad. El no lo dejará pelear solo las batallas contra los poderes de las tinieblas. Oh, no; ha provisto ayuda mediante uno que es poderoso para salvar hasta lo sumo. -2T 320, 321 (1869).

Cuidado con la autocompasión.
Deje de compadecerse a sí mismo, y recuerde al Redentor del mundo. Considere el sacrificio infinito que El hizo en favor del hombre, y piense en su chasco cuando, después de tal sacrificio en beneficio del hombre, éste elija unirse con los que odian a Cristo y la justicia, y llegue a ser uno con ellos en la complacencia del apetito pervertido, y traiga la ruina eterna sobre su alma. -5T 508 (1889).

Vivir para sí deshonra a Dios.
Están sobre nosotros los peligros de los últimos días. Los que viven para agradarse y complacerse a sí mismos, están deshonrando al Señor. El no puede trabajar por medio de ellos, pues lo representarían mal delante de los que ignoran la verdad. . . Quizá vea Dios que estáis fomentando el orgullo. Quizá juzgue necesario quitaros bendiciones que, en vez de aprovechar, las habéis usado para la complacencia del orgullo egoísta. -1MS 101 (1904).

La complacencia del yo indica una necesidad espiritual.
Algunos no están dispuestos a hacer obra abnegada. Manifiestan verdadera impaciencia cuando se les insta a llevar alguna responsabilidad. "¿Qué necesidad hay -dicen- de un aumento de conocimiento y experiencia?"
Esto lo explica todo. Se sienten ricos y enriquecidos, sin necesidad de ninguna cosa, mientras que el Cielo los declara pobres, miserables, cuitados y, desnudos. El Testigo fiel les dice: "Yo te amonesta que de mí compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio para que veas" (Apocalipsis 3: 18). Vuestra misma complacencia propia demuestra que lo necesitáis todo. Estáis espiritualmente enfermos, y necesitáis a Jesús como vuestro médico. -2JT 98 (1882).

Peligros de la adulación propia.
Es difícil comprendernos a nosotros mismos, tener un conocimiento correcto de nuestro propio carácter. La Palabra de Dios es clara, pero a menudo se comete un error al aplicarla a uno mismo. Existe la posibilidad de engañarse a sí mismo y pensar que las advertencias y reproches no se dirigen a uno "Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo entenderá?" (Jer. 17: 9). La adulación propia puede ingresar en las emociones y el celo cristianos. El amor propio y la confianza propia pueden darnos la seguridad de que estamos en lo correcto cuando estamos lejos de satisfacer los requisitos de la Palabra de Dios. -5T-332 (1885).

La influencia ruinosa de la exaltación propia sobre la mente.
Tan profunda es la impresión que la exaltación propia produce en el corazón humano, tan grande el deseo de poder humano que en muchos, la mente, el corazón y el alma son absorbidos por la idea de gobernar y mandar. Nada puede destruir esta ruinosa influencia sobre la mente humana sino el buscar al Señor para obtener el colirio celestial. Sólo el poder de la gracia divina puede lograr que el hombre comprenda su verdadera situación y realizar en su favor la obra esencial que debe ser hecha en el corazón. -Carta 412, 1907.

Evitar los extremos de la confianza propia (consejos a un ejecutivo).
Si usted se forma una opinión demasiado elevada de si mismo, pensará que sus labores son de consecuencias mayores de lo que realmente son, y aducirá una independencia individual que roza con la arrogancia. Si se va al otro extremo y se forma una opinión demasiado baja de sí mismo, se sentirá inferior y dejará una impresión de inferioridad que limitará grandemente la influencia que podría ejercer para el bien. Usted debería evitar ambos extremos. Los sentimientos no deberían controlarlo; las circunstancias no deberían afectarlo. Usted puede hacer una evaluación correcta de sí mismo, la que demostrará ser una salvaguardia para evitar caer en ambos extremos. Usted puede ser imponente sin tener una vana confianza propia; usted  puede ser condescendiente y ceder sin sacrificar el respeto propio o la independencia personal, y su vida puede ser de gran influencia sobre todos los que están tanto en los niveles altos como también en los humildes de la vida. -3T 506 (1875).

El egocentrismo favorece la enfermedad (un mensaje personal).
Sus esfuerzos deberían ser fervientes y completos y perseverantes para que usted tenga éxito. Usted debe aprender, como seguidor de Cristo, a controlar cada expresión de irritación o apasionamiento. Su mente está demasiado centrada en usted mismo. Usted habla demasiado de sí mismo, de las dolencias de su cuerpo.
Por medio de sus propios malos hábitos su propia actuación diariamente le acarrea la enfermedad. El apóstol ruega al sus hermanos que consagren sus cuerpos a Dios. "Así que , hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la voluntad de Dios, agradable y perfecta" (Rom. 12:1, 2).-Carta 27, 1872.

El egocentrismo afecta la percepción (otro mensaje personal).
Hermano, usted puede ayudarnos de muchas maneras. Pero el Señor me ha encargado decirle que usted no debe estar concentrado en sí mismo. Tenga cuidado con la forma en que escucha, comprende y asimila la Palabra de Dios. El Señor lo bendecirá si usted trata correctamente con sus hermanos. Aquellos a quienes él envió a proclamar el mensaje del tercer ángel, han estado trabajando al unísono con los seres celestiales. El Señor no ha puesto sobre usted la tarea de proclamar un mensaje que producirá discordia en las filas de los creyentes. Repito que él no está guiando a nadie con su Espíritu Santo para que forje una teoría que desbaratará la fe en los mensajes solemnes que  él ha dado a su pueblo para que los proclame al mundo. -Ms 32, 1896; 2MS 131, 132.

Debe enseñarse la gracia del olvido propio a cada niño.
Una de las características que se deberían fomentar y cultivar en todo niño es ese olvido de sí mismo que imparte a la vida una gracia espontánea. De todas las excelencias del carácter, ésta es una de las más hermosas, y para toda verdadera vocación es uno de los requisitos más esenciales.- Ed 237 (1903)

La base de la verdadera grandeza es el olvido propio.
No era suficiente que los discípulos de Jesús fuesen instruidos en cuanto a la naturaleza de su reino. Lo que necesitaban era un cambio de corazón que los pusiese en armonía con sus principios. Llamando a un niñito a sí, Jesús lo puso en medio de ellos; y luego rodeándole tiernamente con sus brazos dijo: "De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos". La sencillez, el olvido de sí mismo y el amor confiado del niñito son los atributos que el Cielo aprecia. Son las características de la verdadera grandeza.- DTG 404 (1898).

El principio de la oración en las religiones falsas es la expiación propia.
Los paganos pensaban que sus oraciones tenían en sí méritos para expiar el pecado. Por lo tanto, cuanto más larga fuera la oración, mayor mérito tenía. Si por sus propios esfuerzos podían hacerse santos, tendrían entonces algo en que regocijarse y de lo cual hacer alarde. Esta idea de la oración resulta de la creencia en la expiación por el propio mérito en que se basa toda religión falsa. Los fariseos habían adoptado este concepto pagano de la oración, que existe todavía hasta entre los que profesan ser cristianos. La repetición de expresiones prescritas y formales mientras el corazón no siente la necesidad de Dios, es comparable con las "vanas repeticiones" de los gentiles. -DMJ 74 (1896).

No hubo demanda de sus derechos en la vida de Jesús.
En su vida no había de entretejerse ninguna aserción de sí mismo [demanda de sus derechos]. El Hijo de Dios no conocería los homenajes que el mundo tributa a los cargos, a las riquezas y al talento. El Mesías no iba a emplear recurso alguno de los que usan los hombres para obtener obediencia u homenaje. Su solo renunciamiento de sí mismo se predecía en estas palabras: "No clamará, ni alzará, ni hará oír su voz en las plazas. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare". -PR 511 (1917).

El remedio divino para el egoísmo y la exaltación propia.
Hay en el hombre una disposición a estimarse más que a su hermano, a trabajar para sí, a buscar el puesto más alto; y con frecuencia esto produce malas sospechas y amargura de espíritu. El rito que precede a la cena del Señor, está destinado a aclarar estos malentendidos, a sacar al hombre de su egoísmo, a bajarle de sus zancos de exaltación propia y darle la humildad de corazón que le inducirá a servir a su hermano.
El santo Vigilante del cielo está presente en estos momentos para hacer de ellos momentos de escrutinio del alma, de convicción del pecado y de bienaventurada seguridad de que los pecados están perdonados. Cristo, en la plenitud de su gracia, está allí para cambiar la corriente de los pensamientos que han estado dirigidos por cauces egoístas. El Espíritu Santo despierta las sensibilidades de aquellos que siguen el ejemplo de su Señor.

Al ser recordada así la humillación del Salvador por nosotros, los pensamientos se vinculan con los pensamientos; se evoca una cadena de recuerdos de la gran bondad de Dios y del favor y ternura de los amigos terrenales. Se recuerdan las bendiciones olvidadas, las mercedes de las cuales se abusó, las bondades despreciadas. Quedan puestas de manifiesto las raíces de amargura que habían ahogado la preciosa planta del amor. Los defectos del carácter, el descuido de los deberes, la ingratitud hacia Dios, la frialdad hacia  nuestros hermanos, son tenidos en cuenta. Se ve el pecado como Dios lo ve. Nuestros pensamientos no son pensamientos de complacencia propia, sino de severa censura propia y humillación. La mente queda vivificada para quebrantar toda barrera que causó enajenamiento. Se ponen a un lado las palabras y los pensamientos malos. Se confiesan y perdonan los pecados. La subyugadora gracia de Cristo, entra en el alma, y el amor de Cristo acerca los corazones unos a otros en bienaventurada unidad.- DTG 605, 606 (1898).

(Mente, Carácter y Personalidad 1 de E.G. de White)