domingo, 11 de diciembre de 2011

I EL ESTUDIO DE LA MENTE: 1 Su importancia

La obra más delicada.
Tratar con las mentes humanas es la obra más delicada en la cual los hombres estuvieron alguna vez ocupados.- 3T 269 (1873).

Conocer las leyes que rigen la mente y el cuerpo.
Es deber de toda persona, para su propio bien y el de la humanidad, conocer las leyes de la vida y obedecerlas con toda conciencia.  Todos necesitan conocer el organismo más maravilloso: el cuerpo humano.  Deberían comprender las funciones de los diversos órganos y como éstos dependen unos de otros para que todos actúen con salud.  Deberían estudiar la influencia de la mente en el cuerpo, la del cuerpo en la mente, y las leyes que los rigen. -MC 89, 90 (1905).

Adiestrar y disciplinar la mente.
No importa de quién se trate. . . el Señor os ha bendecido con facultades intelectuales capaces de vasto desarrollo.  Cultivad vuestros talentos con fervor perseverante.  Educad y disciplinad la mente por el estudio, la observación y la reflexión.  No podéis encontraros con la mente de Dios a menos que pongáis en uso toda facultad.  Las capacidades mentales se fortalecerán y desarrollarán si salís a trabajar con el temor de Dios, con 4 humildad, y con una ferviente oración.  Un propósito resuelto realizará milagros. -NB 302, 303 (1915).

El potencial de la mente disciplinada.
Tiene que practicar la disciplina propia. . . Una mente común, bien disciplinada, efectuará una obra mayor y más elevada que la mente mejor adecuada y los mayores talentos sin el dominio propio. -PVGM 269, 270 (ed. PP); 234 (ed. ACES) (1900).

Tratar con las mentes es la mayor obra.
El futuro de la sociedad está indicado por la juventud de hoy.  En los jóvenes vemos a los futuros maestros, legisladores y jueces, los dirigentes y el pueblo que determinarán el carácter y el destino de la nación.  Por lo tanto, cuán importante es la misión de los que han de formar los hábitos e influir en las vidas de la generación que surge. Tratar con las mentes es la mayor obra jamás confiada a los hombres.  El tiempo de los padres es demasiado valioso para gastarlo en la complacencia del apetito o para ir en pos de la riqueza o de la moda.  Dios ha colocado en sus manos a la preciosa juventud no sólo para que se la capacite para un lugar de utilidad en esta vida, sino para que sea preparada para las cortes celestiales. -Te 240 (1886).

La utilidad del maestro depende de su mente disciplinada.
La utilidad del maestro no depende tanto de su caudal de conocimientos como del nivel que se propone alcanzar.  El verdadero maestro no se contenta con pensamientos indefinidos, una mente indolente o una memoria inactiva.  Trata constantemente de progresar más y aplicar mejores métodos.  Su vida es de continuo desarrollo.  En la obra de semejante maestro hay una frescura y un poder vivificante que despierta e inspira a los alumnos. 
-Ed 278 (1903).

Se esforzará por alcanzar la más alta norma de excelencia mental y moral.
Grande conocimiento es el conocerse 5 a sí mismo.  El maestro que se estime debidamente permitirá que Dios amolde y discipline su mente. Y reconocerá la fuente de su poder. . . El conocimiento propio lleva a la humildad y a confiar en Dios; pero no reemplaza a los esfuerzos para el mejoramiento de uno mismo.  El que comprende sus propias deficiencias no escatimará empeño para alcanzar la más alta norma de la excelencia física, mental y moral.  Ninguno que esté satisfecho con una norma inferior debiera tener parte en la educación de los jóvenes. -CM 65 (ed. PP); 55 (ed. ACES) (1896).

Prepara para la eternidad.
En todo vuestro trabajo, haced como el labrador cuando trabaja para obtener los frutos de la tierra.  Aparentemente desperdicia la simiente; pero, oculta en el suelo, ella germina.  El poder del Dios vivo le da vida y vitalidad, y se ve "primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga" (Mar. 4: 28).  Estudiad este proceso maravilloso. ¡Oh, hay tanto que aprender, tanto que comprender!  Si perfeccionamos nuestra mente hasta lo máximo de nuestra capacidad, continuaremos durante las edades eternas estudiando los caminos y las obras de Dios, y sabiendo más acerca de él. -CM 239 (ed.  PP); 192 (ed.  ACES) (1913).

La ciencia del cristianismo y la mente.
Hay en el cristianismo una ciencia que debe dominarse, una ciencia tanto más profunda, amplia y elevada que cualquier ciencia humana, como los cielos son más elevados que la tierra.  La mente tiene que ser disciplinada, educada, preparada; porque los hombres han de prestar servicio a Dios, en maneras diversas que no están en armonía con la inclinación innata. A menudo uno debe desechar la preparación y la educación de toda la vida, a fin de poder aprender en la escuela de Cristo.  El corazón debe ser enseñado a permanecer firme en Dios.  Ancianos y jóvenes han de formar hábitos de pensamiento que los habilitarán para resistir la tentación.  Deben aprender a mirar hacia arriba.  Los principios de la  Palabra de Dios -principios que son tan altos como los cielos y que abarcan toda la eternidad- han de ser comprendidos en su relación con la vida diaria. Todo acto, toda palabra, todo pensamiento, tiene que estar de acuerdo con estos principios. -CM 20, 21 (ed.  PP); 19, 20 (ed.  ACES) (1913).

Progresar sólo por medio del conflicto.
Ninguna ciencia equivale a la que desarrolla el carácter de Dios en la vida del estudiante.  Los que llegan a ser discípulos de Cristo encuentran que se les proporcionan nuevos motivos de acción y que adquieren nuevos pensamientos, de los que deben resultar nuevas acciones.  Pero los tales pueden progresar únicamente por medio de conflictos; porque hay un enemigo que contiende siempre contra ellos, presentándoles tentaciones que hacen que el alma dude y peque. Hay tendencias al mal, hereditarias y cultivadas, que deben ser vencidas.  El apetito y la pasión han de ser puestos bajo el dominio del Espíritu Santo.  No tiene término la lucha de este lado de la eternidad. Pero aunque hay que sostener batallas constantes, también hay preciosas victorias que ganar; y el triunfo sobre el yo y el pecado es de más valor de lo que la mente puede estimar. -CM 21 (ed.  PP); 20 (ed.  ACES) (1913).


Es deber de todo cristiano desarrollar la mente.
Es deber de todo cristiano adquirir hábitos de orden, minuciosidad y prontitud.  No hay excusa para hacer lenta y chapuceramente el trabajo, cualquiera sea su clase.  Cuando uno está siempre en el trabajo, y el trabajo nunca está hecho, es porque no se ponen en él la mente y el corazón.  La persona lenta y que trabaja con desventajas, debiera darse cuenta de que ésas son faltas que deben corregirse.  Necesita ejercitar su mente haciendo planes referentes a cómo usar el tiempo para alcanzar los mejores resultados. Con tacto y método, algunos realizarán tanto trabajo en cinco horas como otros en diez. Algunos que se ocupan en las tareas domésticas están siempre trabajando, no porque tengan tanto que hacer, sino porque no hacen planes para ahorrar tiempo.  Por su manera de trabajar lenta y llena de dilaciones, se dan mucho trabajo por cosas muy pequeñas.  Pero todos los que deseen pueden vencer esos hábitos de morosidad y excesiva meticulosidad.  Tengan los tales un propósito definido en su obra.  Decidan cuánto tiempo se requiere para hacer una tarea determinada, y entonces dedíquese todo esfuerzo a terminar el trabajo en ese tiempo.  El ejercicio de la voluntad hará más diestras las manos. -PVGM 279 (ed. PP); 242 (ed. ACES) (1903).

Adiestrar todos los poderes de la mente y del cuerpo.
Dios ha dado un cerebro a cada ser humano.  Desea que sea usado para su gloria. . . No tenemos demasiado poder mental ni demasiada facultad para razonar.  Hemos de educar y desarrollar cada facultad mental y física, el mecanismo humano que ha comprado Cristo, a fin de que podamos usarlo de la mejor manera posible.  Hemos de hacer todo lo que podamos para fortalecer esas facultades, pues Dios se agrada de que cada vez lleguemos a ser colaboradores más y más eficientes con él. -1MS 117 (1904).

La mente cultivada es la medida del hombre.
No penséis nunca que ya habéis aprendido bastante, y que podéis cejar en vuestros esfuerzos. La mente cultivada es la medida del hombre. Vuestra educación debe proseguir durante toda la vida; cada día debéis aprender algo y poner en práctica el conocimiento adquirido. -MC 399 (1905).
La similitud que existe entre un campo inculto y una mente sin preparación es asombrosa.  Los niños y los jóvenes ya tienen en sus mentes y corazones semillas corrompidas, listas para brotar y producir su cosecha de perversión; y se requiere el mayor cuidado y vigilancia en el cultivo y aprovisionamiento de la mente con las preciosas semillas de la verdad bíblica. . .-RH, 9 de Nov. de 1886, NEV 204.

Adquirir conocimiento y cultura mental.
Del debido aprovechamiento de nuestro tiempo depende nuestro éxito en  la adquisición del conocimiento y cultura mental.  El cultivo del intelecto no ha de ser impedido por la pobreza, el origen humilde o las condiciones desfavorables. . . Un propósito resuelto, un trabajo persistente y la cuidadosa economía del tiempo capacitarán a los hombres para adquirir los conocimientos y la disciplina mental que los calificarán para casi cualquier posición de influencia y utilidad. -PVGM 278, 279 (ed.  PP); 241, 242 (ed.  ACES) (1900).

Es necesario comprender la mente al tratar a los enfermos.
Se necesita mucha sabiduría para tratar las enfermedades causadas por la mente.  Un corazón dolorido y enfermo, un espíritu desalentado, necesitan un tratamiento benigno. . . La simpatía y el tacto serán muchas veces de mayor beneficio para el enfermo que el tratamiento más hábil administrado con frialdad e indiferencia. -MC 187, 188 (1905).

Comprender las mentes y la naturaleza humana ayuda en la obra de la salvación.
Decidíos a ser tan útiles y eficientes como Dios os pide que seáis.  Sed cabales y fieles en todo lo que emprendáis.  Aprovechad todas las ventajas que haya a vuestro alcance para fortalecer el intelecto.  Combinad el estudio de los libros con el trabajo manual útil, y mediante el esfuerzo fiel, la vigilancia y la oración, obtened la sabiduría de origen celestial.  Esto os dará una educación equilibrada.  Así podréis elevaros en carácter, y adquirir una influencia sobre otras mentes, que os capacitará para dirigirlas por el sendero de la justicia y la santidad. -PVGM 269 (ed.  PP); 233, 234 (ed.  ACES) (1900).

Los mecánicos, los abogados, los negociantes, los hombres de todos los oficios y profesiones, se educan a fin de llegar a dominar su ramo. ¿Deben los que siguen a Cristo ser menos inteligentes, y mientras profesan dedicarse a su servicio ignorar los medios y recursos que han de emplearse?  La empresa de ganar la vida eterna es superior a toda consideración terrenal.  A fin de conducir a las almas a Cristo,  debe conocerse la naturaleza humana y estudiarse la mente humana.  Se requiere mucha reflexión cuidadosa y ferviente oración para saber cómo acercarse a los hombres y las mujeres a fin de presentarles el gran tema de la verdad. -1JT 454, 455 (1876).

Las facultades cultivadas aumentarán la demanda de nuestros servicios.
Por falta de determinación de echar mano de si mismos y reformarse, las personas pueden volverse estereotipadas en cierto curso equivocado de acción; o mediante el cultivo de sus facultades pueden adquirir capacidad para realizar el mejor servicio. Entonces sus servicios serán solicitados en todas partes. Serán apreciados en todo lo que valen. -PVGM 279, 280 (ed. PP); 242 (ed. ACES) (1900).

Podemos alcanzar casi la excelencia de los ángeles.
El Señor le ha dado al hombre capacidad para mejorar continuamente, y le ha concedido toda ayuda posible en el trabajo.  Mediante las provisiones de la gracia divina, podemos alcanzar casi la excelencia de los ángeles. -RH, 20 de junio de 1882, NEV 220. 10

(Mente, Carácter y Personalidad 1 de E.G. de White)

PREFACIO MCP1/EGW

PREFACIO

Durante la vida de Elena de White (1827-1915) la psicología, ciencia que trata acerca de la mente y de sus capacidades y funciones, estaba en su infancia. Sin embargo, surge a través de todos sus escritos una filosofía peculiar en la cual se presentan claramente las pautas que tienen que ver con esta ciencia y la salud mental.

El propósito de esta compilación es reunir para la comodidad de los estudiosos las declaraciones de Elena de White sobre este tema amplio, importante y a veces controvertido. Los adventistas y otras personas que tienen la convicción de que Elena de White escribió bajo la influencia del Espíritu de Dios, consideran muy valiosa esta orientación en un campo tan vital para la humanidad en momentos en que las corrientes de pensamiento sobre la psicología son tan variadas y cambiantes.

Ya se ha demostrado la solidez de los puntos de vista de la autora en las áreas de la fisiología, la nutrición, la educación, como también en otros temas. No hay dudas de que a medida que progresen las investigaciones en psicología y salud mental, su reputación por causa de la presentación de principios psicológicos sólidos se afirmará también. Para los adventistas devotos, Mente, carácter y personalidad presentará muchas respuestas. Estamos seguros de que a medida que surja la verdad, las posiciones presentadas aquí apelarán cada vez más a los lectores reflexivos.

En estas circunstancias, la aparición ocasional de expresiones tales como "Yo vi", "Me fue mostrado" y "Se me ha instruido" no sólo serán bien entendidas, sino también serán bienvenidas por la seguridad que nos dan de que los conceptos presentados tienen su origen en aquel que formó la mente humana.

Al reunir estos párrafos en las oficinas del Patrimonio White no ha habido un intento de seleccionar pasajes que apoyaran puntos de vista o conceptos de las diversas autoridades en el terreno de la educación y de la psicología. No intervinieron los prejuicios o preconceptos de los compiladores. Más bien, se hizo el esfuerzo de permitir que Elena de White presente libremente sus conceptos. 

Esto se logró recurriendo al amplio depósito de sus publicaciones, escritas a lo largo de seis décadas y que se encuentran en libros corrientes o ya agotados, en folletos, en miles de artículos, y en los voluminosos archivos de manuscritos y correspondencia depositados en la bóveda del Patrimonio White.

Una gran proporción de Mente, carácter y personalidad presenta principios guiadores generales. Entre ellos, y dispersos a lo largo del libro, hay materiales que plantean advertencias y consejos prácticos en el marco de las relaciones del maestro con sus alumnos, del pastor con sus feligreses, del médico con sus pacientes, ó de los padres con sus hijos.

Los consejos que en veintenas de casos fueron dirigidos a ejecutivos, pastores, médicos, maestros, redactores, esposos, esposas o jóvenes, pueden, en su revelación de las circunstancias y el consejo dados, ser similares a estudios de casos. Siempre se debería dirigir la atención a los principios involucrados en ese incidente o historia.

Evidentemente, Elena de White no escribió como psicóloga. No emplea la terminología corriente en la psicología actual. 

En realidad, el lector tendrá que comprender el uso vii que hace de términos como "psicología", "frenología", etc. 

El lector experto, sin embargo, quedará profundamente impresionado con su percepción inusual de los principios básicos de la psicología que manifiestan sus escritos. Las declaraciones de Elena de White sobre los diversos aspectos de la mente, su papel vital en la experiencia humana, su potencial y los factores que conducen a su óptimo funcionamiento reunidos en una secuencia lógica proveen una valiosa adición a sus libros póstumos. Nos ayudan a comprender qué es el hombre y a entender su relación con su ambiente terrenal, con Dios y con el universo.

Hace diez años, cuando se comenzó a hacer esta compilación, se pensó que interesaría más a los que estudian específicamente en el campo de la salud mental. De allí que se hicieran los arreglos necesarios para poner estas declaraciones a disposición de tales personas interesadas. El investigador debiera comprender que, aunque se procuró reducir las redundancias tanto como fue posible, algunas declaraciones clave se repiten en diferentes capítulos porque el estudioso puede esperar encontrarlas bajo diferentes encabezamientos apropiados. Resulta claro ahora que esta compilación es de interés vital para todos los adventistas y también para sus amigos, puesto que todos estamos involucrados en la batalla por el dominio de la mente.

El trabajo de los compiladores se ha limitado a seleccionar los textos, ubicándolos en una secuencia lógica y agregándoles los títulos, incluso los títulos de los párrafos individuales. Se hizo un esfuerzo por incluir todas las declaraciones esenciales sobre los temas presentados, escritos a lo largo de los años de servicio activo de Elena de White, aprovechando así la ventaja de enfocar los temas desde diversos ángulos y suministrando la mayor cobertura posible. Al hacerlo así hay repeticiones del pensamiento general que el lector desprevenido puede encontrar molestas. 

El investigador cuidadoso, sin embargo, aceptará con gusto cada frase que haga una contribución al tema que está viii estudiando. 

De este modo, Mente, carácter y personalidad es un tanto enciclopédico.

Cada cita indica la fuente específica de donde ha sido obtenida, lo que permite que el lector, en muchos casos, pueda ubicar el contexto original completo si lo desea. A fin de ahorrar espacio se utilizan las abreviaturas comúnmente aceptadas de los escritos de Elena de White. Hay una clave de abreviaturas al final de estas páginas introductorias. 

En todos los casos se indica la fecha en que se escribió la cita o la fecha de su publicación original. Las fuentes originales se indican como referencias primarias, y si están disponibles en forma de libro impreso actualmente en circulación en castellano, también se da esa referencia. Cuando se mencionan materiales incluidos en el Comentario bíblico adventista, o los tomos aún no traducidos del The Seventh-Day Adventist Bible Commentary, se refiere a la sección final de cada tomo donde aparecen los "Comentarios de Elena de White". La Limitación de espacio ha impedido la inclusión en este libro de otros temas relacionados con la mente como la "locura", etc., para los cuales el lector deberá utilizar el Comprehensive Index to the Writings of Ellen G. White [Indice abarcante de los escritos de Elena de White].

Esta compilación se preparó en las oficinas del Patrimonio White bajo la supervisión de los fideicomisarios de ese patrimonio en armonía con las instrucciones del testamento de Elena de White. A diferencia de la mayoría de las otras compilaciones, ésta fue publicada en forma provisoria bajo el título de Guidelines to Mental Health [Pautas para la salud mental], para ser usado en las aulas y para que los profesores, psicólogos y psiquiatras adventistas pudieran hacer sus observaciones. El Patrimonio White deseaba que fueran tomadas en cuenta todas las declaraciones conocidas relacionadas con los temas y que fuera aceptable la disposición del material.

La respuesta favorable del uso en las salas de clase y de las personas interesadas en el tema asegura que esta obra ix tendrá un lugar junto a las demás publicaciones póstumas de Elena de White. En su forma actual representa una revisión en la selección de los temas y una superación de la publicación original. Se añadió un capítulo: "El amor y la sexualidad en la experiencia humana". Otras adiciones completaron algunos de los capítulos, y algunas eliminaciones permitieron evitar repeticiones innecesarias. La paginación es continua en los dos tomos, y los índices de temas y de referencias bíblicas para ambos están al final del segundo tomo.

Es la esperanza de los fideicomisarios del Patrimonio White que el cuadro claramente presentado del gran conflicto entre las fuerzas del bien y del mal por el control de la mente humana pueda advertir e iluminar a todos los lectores, y les provea sugerencias y pautas que los orienten con seguridad hoy y les permitan participar de la herencia en la vida futura.

Los fideicomisarios del Patrimonio White

Washington, D. C.

22 de marzo de 1977 3